Tras el vídeo visto en
clase, “¿Por qué me vigilan si no soy nadie?”, de Marta Peirano he podido hacer
una reflexión sobre los momentos que estoy On y Off. Es decir, en que momentos
y para que, me conecto a la red y en cuales me olvido de la tecnología.
En un primer momento,
me vienen a la cabeza más situaciones de conexión que de desconexión, y es que
durante el día tengo tres momentos claves donde no puede faltar que esté
conectada. El primero es durante el desayuno. Me gusta tomarme mi tiempo e ir mirando
las cosas que han podido pasar, un poco de Facebook, Instagram, y el correo digital.
Otro momento que no
puede faltar es el de después de comer. En mi casa hay una norma clara y obligatoria,
y es que cuando se come en la mesa, los móviles deben desaparecer, para así
poder hablar entre todos sobre cualquier tema. Siempre ha sido así y a nadie se
le ocurre comer con el móvil en la mano, pero tras la comida, inmediatamente
todos, o bien con una tablet, el móvil o el ordenador, volvemos a conectarnos a
la red.
El último es parecido al
de la mañana, y es que antes de dormir me gusta coger el móvil, mirar que fotos
nuevas ha subido la gente, alguna noticia y por qué no, una serie o un poco de
música.
Todas estas
situaciones, acompañadas de alguna más, por supuesto, me han hecho reflexionar sobre
lo dependientes que somos de la tecnología, y de cómo de manera inconsciente o
consciente, tengo unos hábitos para con la tecnología que me hacen esclava en
muchos momentos del día.
En cuanto a las
situaciones off debo decir, que me ha costado mucho más encontrarlas. En un
primer momento pensé que no las usaba mientras estudiaba, pero después pude
darme cuenta que cogía el móvil en muchas ocasiones de manera inconsciente. Al
final encontré los 3 momentos off.
La primera es cuando
voy al monte con mi padre a por setas, ya que estoy tan atenta de encontrarlas
que me olvido por completo de todo lo demás.
La segunda cuando salgo
de paseo largo con mi perro y juego con él. Me encanta tanto perderme por
sitios que no conozco, conocer nuevos parques y ver lo que disfruta mi perro
jugando a la pelota que le tiro o con nuevas amistades perrunas que no necesito
mirar el móvil para nada. De hecho se me suelen pasar las horas volando.
La última, que también
me encanta, es cuando voy a la playa. Me he acostumbrado a bajar con lo justo,
una toalla, agua y crema, dejando el móvil en casa y olvidándome de si suena,
no suena, llaman o no llaman. Empecé dejándolo en casa obligada por mi padre,
ya que decía que no era necesario y que en cualquier momento podrían robármelo,
que me vendría bien bajar sin estar pendiente de él y que disfrutase de algo
que no tenemos en Vitoria, así que empecé dejándolo y ahora es una rutina más. Por
eso creo que este último momento, es el más sincero off.
La verdad, es que
viéndolo así, creo que los mejores momentos son los que no tengo el móvil cerca
o que si lo tengo, me olvido de él, porque es ahí cuando realmente estoy
disfrutando del momento, y no necesito nada más que eso, mi tiempo.
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